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RESUMEN DEL PARTIDO: El primer tiempo mostró a Independiente mucho más inteligente para aprovechar los espacios que dejó San Lorenzo, parado de contragolpe, con la misión de recuperar y salir rápido a bordo de un 4-1-4-1 en el que Iván Marcone fue el eje, pero Matías Pérez Cursi se transformó en el termómetro. El pibe, además de anticipar en el medio, entregaba la pelota al pie del compañero, pisaba el área y participaba de un circuito en el había que explotar, especialmente, las bandas. Fundamentalmente, por la zona que tenía que defender Matías De Ritis. Es que el 3-4-3 de Alvarez encontró un gran problema en el retroceso. Y como jugó sin extremos, tanto Matías Reali como Rodrigo Auzmendi no pudieron colaborar con los laterales. Santiago Montiel no tuvo tanta preponderancia por la izquierda, sí fue disruptivo Maximiliano Gutiérrez por la derecha. El chileno ganó en el mano a mano cada vez que encaró y el gol fue todo un testimonio de este concepto. Pivoteó Gabriel Ávalos, jugó al espacio Arias, avanzó con la pelota dominada y metió un centro rasante al segundo palo para la aparición de Matías Abaldo, que definió ante el intento desesperado de José Devecchi. Un ratito antes, Abaldo había jugado una pared con Ávalos y el arquero atoró ante el uruguayo. Esta vez, no tuvo éxito. Y el platinado delantero encontró la revancha. San Lorenzo tuvo un gran problema en la zona neurálgica. Facundo Gulli juega muy lejos del arco, arranca de volante central y no conecta. Manuel Insaurralde se hizo cargo de la salida, pero empezó bien y terminó mal. Con muchas pérdidas. Quedó claro que no funcionaban en el entretiempo, cuando Alvarez sacó al "10" y apostó a otro juvenil, que tampoco es volante central, Juan Cruz Rattalino. Tampoco salió De Ritis a jugar el segundo tiempo. Entró Nahuel Barrios, flotante detrás de Auzmendi. Independiente fue siempre más confiable. Aunque Santiago Arias alternó buenas y malas por la derecha en el uno contra uno que le proponía De Ritis, sufrió poco. Lo más claro del Ciclón llegó a través de una pelota parada, un córner que derivó en un disparo de Nicolás Tripichio que contuvo Rodrigo Rey. Después, un cambio de frente mal ejecutado por Marcone que recuperó De Ritis y Reali resolvió con deficiencias desde la medialuna del área. Con las modificaciones, San Lorenzo buscó encerrar a su rival contra su arco. Sin embargo, después de algunos minutos de zozobras, Independiente volvió a golpear en una réplica que otra vez tuvo los mismos protagonistas. Aguantó Ávalos, Montiel habilitó a Abaldo y el uruguayo le devolvió la gentileza a Gutiérrez. El chileno quedó mano a mano con el Ciclón lanzado y venció a Devecchi. Estaba aturdido San Lorenzo, con sus hinchas al ritmo de "movete, Cuervo, movete" y al borde del nocaut. Tres veces lo tuvo contra las cuerdas Independiente, pero no lo pudo hacer besar la lona. Avalos, de cabeza, y con un zurdazo muy alto después de un centro bárbaro de Gutiérrez. Y un rato más tarde, el chileno quedó mano a mano y no pudo con Devecchi. El Rojo vestido de blanco dejó con vida al Ciclón. Y para colmo, salió Marcone. ¿Estaba lesionado? No pareció. Entró Fernández Cedrés. También Millán. Y el equipo de Quinteros resignó el medio y el ataque. San Lorenzo reaccionó con un córner, un remate imperfecto de Johan Romana que nadie rechazó, el tiro de Auzmendi que tapó Rey y el oportunismo de Ezequiel Herrera para descontar. Quinteros metió dos centrales, uno por la lesión de Lomónaco y el otro para reforzar en detrimento del ataque, ya que fue reemplazado Gutiérrez. Terminó con cinco atrás Independiente. Rey tapó ante Auzmendi. Agustín Ladstatter tuvo un pecado juvenil y cuando podía mandar el centro atrás, definió desviado. El arquero del Rojo voló para manotear un tiro de Cuello. Y faltaba la polémica jugada del final, que para Dóvalo y Ceballos (en el VAR) no fue penal. Fue el desenlace de un partidazo desde lo emocional. Cuando todos creían que iba a haber un pacto de caballero porque el empate les servía a los dos, armaron un gran show. (CLARIN). |